El pasado mes de agosto durante nuestra estancia en Nueva York, realizamos un paréntesis en la ciudad que nunca duerme para dedicar un día a visitar la monumental capital de los Estados Unidos.

A las 6:15 de la mañana quedamos en un hotel cerca de Times Square para realizar una excursión y 15 minutos después estábamos en el autobús camino de Washington recorriendo la autopista interestatal 95, que se expande por toda la costa este comenzando en el estado de Maine, en la frontera con Canadá, y finalizando en Miami. En nuestra ruta transitamos 230 millas de esta carretera y pasamos por 3 estados: Nueva Jersey, Delaware y Maryland.

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Mapa de carreteras de EEUU. En rojo la autopista interestatal 95.  (Fuente: Wikipedia)

Durante el viaje, el paisaje que nos acompañaba era muy verde y algo monótono pero regularmente amenizado por los ríos y las grandes estructuras construidas por los americanos como los puentes que atravesamos, el aeropuerto de Newark o la ciudad de Filadelphia (una de las tres capitales que ha tenido Estados Unidos) que pudimos divisar en el horizonte desde el autobús.

A mitad de camino, hicimos una parada en una estación de servicio de Delaware, el segundo estado más pequeño de los Estados Unidos y famoso por ser un paraíso fiscal dentro del propio país. Sin tiempo ni deseos de crear una empresa offshore, continuamos con nuestra excursión y un par de horas después llegamos a nuestro destino.

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Estación de servicio de Delaware

Paradójicamente, una vez entramos al estado federal Washington D.C, lo primero que hicimos fue salir de él cruzando el río Potomac y pasando al lado del Pentágono para ir al estado de Virginia, donde se encuentra el Cementerio Nacional de Arlington. En él están enterrados miles de estadounidenses, en su mayoría soldados caídos en las distintas guerras cuyas tumbas están orientadas en dirección a Washington. Y en un lugar privilegiado y apartado del resto de tumbas se encuentran las de la familia Kennedy y para verlas tuvimos que guardar cola. Sin ser un gran entusiasta de los cementerios, he de decir que es un sitio muy curioso y del que se obtienen buenas vistas de la ciudad de Washington.

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Cementerio Nacional de Arlington

La siguiente parada del camino fue el Marine Corps War Memorial, un monumento que representa el fin de la batalla de Iwo Jima que se desarrolló durante la Segunda Guerra Mundial y que está inspirada en una foto del momento en que los americanos toman la cima de la isla japonesa. Esta historia fue llevada a la gran pantalla por el director Clint Eastwood en Banderas de Nuestros Padres y en ella se cuenta que dicha foto y los protagonistas de la misma fueron utilizados de manera propagandística por el gobierno para conseguir fondos para la guerra.

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Marine Corps Wall Memorial

Después de un breve alto en el camino, para sacarnos la foto de rigor a los pies del monumento, llegamos otra vez a Washington y pisamos (¡esta vez sí!) tierra washingtoniana.

Por nuestra cuenta, pudimos visitar el Abraham Lincoln Memorial, cinematografiado en miles de películas y en el que nada más llegar es imposible no recordar la famosa escena de la película de Forrest Gump. Y subiendo los escalones también descubrimos el lugar exacto donde el pacifista Martin Luther King pronunció su famoso discurso “I have a dream”. Dentro del monumento admiramos la imponente estatua de Lincoln, héroe nacional en la Guerra Civil Americana y el presidente que firmó la abolición de la esclavitud. A ambos lados se pueden leer los dos los discursos más importantes que pronunció durante su ajetreada presidencia.

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Abraham Lincoln Memorial
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Monumento a Washington visto desde el Abraham Lincoln Memorial
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Estatua de Abraham Lincoln

 

A pocos metros se encuentra el Memorial de la Guerra de Vietnam que se compone de tres partes: la Estatua de los Tres Soldados (cada uno de ellos de una raza distinta: hispana, negra y blanca) , el Monumento a las Mujeres de Vietnam (que recuerda a las 265.000 mujeres que sirvieron al país en la guerra, la mayoría como enfermeras) y la Pared Conmemorativa a los Veteranos de Vietnam (donde se encuentran los nombres de los más de 58.000 soldados que cayeron en combate).

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Monumento a las mujeres de Vietnam

De nuevo en el autobús, recorrimos la larga Constitution Avenue, que rinde homenaje a la ley suprema de 1787, pasamos al lado del impresionante y majestuoso Monumento a Washington, que llegó a ser durante 5 años la construcción más alta del mundo, y nos dirigimos a la residencia presidencial más famosa del planeta: la Casa Blanca.

La Casa Blanca pudimos verla desde la verja de la fachada norte y nos quedamos con las ganas de visitarla y entrar a habitaciones tan célebres como el Despecho Oval pero es algo que para los extranjeros (al menos los españoles) no es posible. Personalmente, después de verla incontables veces en la gran pantalla me la esperaba más grande pero también es cierto que la distancia que hay desde la valla a la residencia influyó en la percepción del tamaño.

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La Casa Blanca

Muy cerca de allí se encontraba el United States Department of the Treasury (Departamento del Tesoro de los Estados Unidos), edificio que aparece en el reverso del billete de 10$ y cuyas funciones se asemejan a nuestro Ministerio de Economía.

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United States Department of the Treasury

Después, nos dirigimos por la avenida Pensilvania en dirección al Capitolio. Al pasar por el número 1100 el guía de ascendencia colombiana, nos contó que allí se estaba construyendo el hotel Trump (inaugurado el 27 de Octubre) y  que el prestigioso chef español José Andrés, que iba a trabajar en el restaurante del hotel, decidió cancelar su contrato millonario por los comentarios racistas del hoy presidente de los Estados Unidos.

Y unos minutos más tarde, nos situamos bajo el Capitolio, el más majestuoso de todos los edificios de Washington y en cuya cúpula pudimos ver algunos andamios porque estaba siendo reparada por primera vez después de 50 años.

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Capitolio de los Estados Unidos

Ya con hambre, el conductor nos llevó al Museo del Aire y del Espacio en el que primero comimos en un “guachinche” o” restaurante típico norteamericano” (Mc Donald’s) y posteriormente tuvimos tiempo para visitar gratuitamente las salas del cuarto museo más visitado del mundo, entre las que destacan algunas joyas de la aviación como los aviones originales: el Wright Flyer con el que hicieron su primer vuelo los hermanos Wright y el Spirit of Saint Louis que, pilotado por Charles Lindbergh, realizó el primer vuelo sin escalas Nueva York-París en 1927.

 

Después de la visita al museo, tocaba la vuelta a Nueva York. Estábamos cansados por el palizón pero contentos de haber asistido a una clase de historia en la capital de los Estados Unidos.

 

Estimado viajero/a:

Espero que te haya gustado esta entrada. En el siguiente link puedes encontrar 35 curiosidades sobre Washington y el sistema electoral americano.

Un saludo viajero/a.

Dviajenviaje.com

 

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