Hay viajes extraordinarios que soñamos y planeamos durante años … y otros, igual de extraordinarios que en tiempos de confinamiento, surgen en un instante. En estas semanas en las que físicamente no podemos viajar, más allá de expediciones al supermercado y miniescapadas a tirar el reciclaje y la basura, realicé un viaje alrededor del mundo.

Sucedió una mañana. Mientras deambulaba por la casa y decidía qué haría con el tiempo libre de ese día, me detuve junto a la estantería y cogí un pequeño libro de color naranja que había comprado hacía unos años en la original librería Atlantis Books de Santorini. Se trataba del Atlas de Islas Remotas escrito por Judith Shalansky. De forma espontánea lo abrí por una página al azar (que resultó ser la 105) y me encontré con el mapa de una isla. Sin duda, no me lo esperaba. Ver la silueta de esa isla me impresionó mucho. Se trataba de la australiana isla de la Navidad ¡y su forma guarda un sorprendente parecido con la isla canaria de El Hierro!

Investigué sobre dicha isla y me pregunté: ¿cómo era posible que dos islas situadas en dos lados opuestos del mundo pudieran tener formas tan parecidas? ¡Si no fuera por la Ciencia y una pequeña diferencia en sus costas occidentales, más de uno podría llegar a pensar que fueron hechas con el mismo molde! Esta casualidad me animó a emprender un viaje y a dar la vuelta alrededor del mundo en busca de las islas con las formas más parecidas a las Canarias.

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Con la ayuda de Google Maps, comencé el viaje virtual desde Canarias y recorrí las costas de todos los continentes explorando las diversas formas de islas de las que nunca había oído hablar, otras cuyo nombre nunca había pronunciado, islas a las que sueño viajar algún día y otras a las que probablemente nunca viaje. Como resultado encontré estas cuyas siluetas son, desde mi punto de vista,  las más parecidas a las de las ocho canarias:

El Hierro y la isla de Navidad (Australia)

Comenzamos por las dos islas que inspiraron este viaje. La isla de Navidad, que tanto se parece a El Hierro, se localiza en el océano Índico. Un capitán británico llamado William Mynors la bautizó con este nombre cuando navegó junto a ella el 25 de diciembre de 1643. De origen volcánico, al igual que la isla canaria, sorprende que su superficie sea de 135 km 2, ¡prácticamente la mitad de la de El Hierro (268 km2 )! ¡Como si la naturaleza se hubiese inspirado en una para crear la otra!  También llama la atención que ambas sean islas muy acantiladas y cuenten con muy pocas playas. Por contra, la isla del Índico posee una vegetación muy exuberante y la que durante muchos años albergó el Meridiano 0 es más árida.

Tanto El Hierro (el lugar de España más alejado de la península Ibérica) como la isla de la Navidad son territorios de ultramar. La costa de la ínsula del hemisferio sur se sitúa a 1.550 kilómetros del punto más cercano del continente australiano. Pese a tener alrededor de 1.500 habitantes (la población herreña es de alrededor de 10.000), posee una selección de fútbol (no afiliada a la FIFA) que solo se ha enfrentado en varias ocasiones con otro territorio australiano de ultramar, Islas Cocos, al que ha derrotado la mayoría de veces.

El Hierro es desde el año 2000 Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Y por su parte, el 63% de la isla de Navidad forma parte de un parque natural. Como curiosidad, cada año se produce una espectacular migración de millones de pequeños de cangrejos rojos que abandonan las selvas del interior de la isla para dirigirse hacia la costa donde ponen sus huevos. Incluso los residentes de la isla inventan ingeniosas soluciones para ayudarles a conseguir su objetivo.

Recientemente ha salido de forma polémica en los medios de comunicación porque el gobierno australiano envió a sus ciudadanos que vivían en Wuhan a pasar la cuarentena por el COVID 19 en un antiguo centro de detención de inmigrantes.

La Gomera y la isla Yakushima (Japón).

Con La Gomera, la más redonda de todas las islas canarias, tuve muchas dificultades y dudas pues encontré muchas islas con una forma similar. Sao Felipe en el archipiélago de Cabo Verde, la francesa isla de Reunión y la remota isla de Tristán de Acuña fueron las primeras ínsulas que descarté. Y después de un tiempo dudando entre dos islas japonesas, Yakushima y Rishiri, me decidí por la primera. La última, por cierto, tiene un pico muy parecido al del Teide y su superficie es prácticamente la mitad con respecto a la isla colombina: Rishiri 182 km 2 y La Gomera 369 km 2.

Yakushima, tierra de fascinantes paisajes, además de su silueta comparte algunas similitudes con La Gomera. Ambas son islas muy verdes, poseen un clima subtropical, cuentan con un Parque Nacional (el de Kirishima-Kinkowan y el de Garajonay) y son Patrimonio de la Humanidad por la Unesco (la isla japonesa lo consiguió en 1993 y la canaria en 1986). En Yakushima se rodó una de las películas de la saga de James Bond Sólo se vive dos veces con Sean Connery. Mientras que las playas gomeras de Santiago y Tapahuga fueron el escenario de la película In the heart of the sea de Ron Howard.

La última gran noticia de Yakushima ha sido la colisión el 30 de marzo entre un barco pesquero chino y un buque de guerra japonés a 650 km al oeste de su costa.

Lanzarote y la isla de Niihau (Hawái/EE.UU)

Con la isla que vio nacer a César Manrique hay que echarle imaginación para encontrar su parecido razonable. Tanta (o más) como la que tuvo el genio canario para crear los Jameos del Agua, el Lago Martiánez o el Mirador del Río. De todas las islas que he visto, el parecido más razonable ha sido con la hawaiana isla de Niihau, la más pequeña de las habitadas en el archipiélago volcánico.

4 veces más pequeña que Lanzarote, Niihau fue comprada por una terrateniente escocesa, Elizabeth Sinclair-Robinson, en 1864 al rey de Hawai, Kamehameha V, por 10.000$ a condición de que “se mantuvieran la lengua, la cultura y las tradiciones de sus habitantes”. Sus descendientes han conservado la isla en su propiedad hasta la actualidad y, debido a las fuertes medidas restrictivas que han impuesto al turismo a lo largo de su historia, es conocida como la isla prohibida. Fue a partir de 1952 cuando se la empezó a conocer con este apodo ya que ante una epidemia de poliomielitis en Hawái, la familia exigió un certificado médico y 15 días de cuarentena para poder desembarcar en ella. Uno de sus propietarios cuenta en este reportaje realizado en 2010 que le han denegado la entrada a multimillonarios y gente de la realeza y que incluso al cantante de los Rolling Stones, Mick Jagger, no le valió su fama para aterrizar en ella. Según ellos, las medidas de limitación al turismo son para conservar la naturaleza, las costumbres y el estilo de vida de sus habitantes. Otro de sus objetivos es la preservación de la foca monje hawaiana en peligro de extinción. Canarias, por su parte, tuvo en el pasado muchas colonias de focas monje del Mediterráneo y existe un proyecto para reintroducir la especie.

La exclusiva isla fue uno de los escenarios donde se rodó la primera película de Parque Jurásico y, al igual que Lanzarote, al norte de la ínsula tiene como vecina una pequeña isla: Lehua.

En la actualidad, o mejor dicho antes de la epidemia del coronavirus, se podía visitar de dos formas muy extravagantes: una excursión de medio día en helicóptero aterrizando en una de sus playas o un despiadado safari de caza en el que los turistas-cazadores pueden abatir especies exóticas introducidas como antílopes o arruíes (un tipo de cabra asilvestrada).

Fuerteventura y la isla de Bruer (Birmania)

Fuerteventura, la más alargada de todas las Islas Canarias, se da un aire con la gigantesca isla de Honshu (la más grande de Japón), la mozambiqueña Vamizi, el islote somalí de Yaamba (cuando la marea está baja), la birmana Paungnetshe o, incluso, con la india Kavaratti pero, en mi opinión, la más parecida es otra isla birmana: Bruer en el mar de Andamán.

Bruer forma parte del archipiélago de Mergui, un conjunto de más de 800 islas que se abrieron al turismo extranjero en 1997. La violencia es algo que a lo largo de la historia ha caracterizado a las islas. Durante muchos años fueron refugio de piratas y esclavistas y la región ha sido testigo de masacres producidas por una guerra civil iniciada en 1948, tras la independencia del Reino Unido, y que todavía no termina.

La isla birmana es tan pequeña que podría considerarse un islote. Está deshabitada, carece de un aeropuerto y la única forma de llegar a ella es en pequeños barcos que organizan excursiones para bucear en sus cristalinas aguas. Es una isla muy verde, al contrario que Fuerteventura, que es muy árida. Aunque ambas son singulares por sus paradisíacas playas: las de Fuerteventura tan extensas que el ojo humano no alcanza a ver dónde empiezan y terminan, y las de Bruer con vegetación en sus orillas.


Hasta aquí la primera parte de los parecidos razonables entre las islas Canarias y otras islas del mundo. Espero que te haya gustado. En este enlace puedes descubrir los de las islas de La Palma, Tenerife, La Graciosa y Gran Canaria. 

¡Cuídate y viaja desde casa!

(Foto portada mapa Orbis Terrarum de Petro Plancio: Pixabay)